Sun Tzu, en "El Arte de la Guerra", venía a decir algo así como que hay que evitar el combate que no puedas ganar, en mi niñez lo tarareaba de otra forma: Hay que saber esperar para tomar un buen flan... Mientras escribo estas lineas algo ha sucedido, algo que me descoloca y me da vértigo. Creo que me enfrento al mayor combate de mi vida, ¿sabré controlar todos los elementos?, ¿manejaré de forma idónea los accidentes del terreno?, ¿podré controlar a mi ejército, que no es otro que yo?
Ahora no estoy seguro de nada, pero he tomado una determinación,y tengo que llegar hasta el final, saber si puedo ser como un ciudadano normal y corriente.
-Pasa niño- El abuelo atronó con su vozarrón el descansillo del segundo piso. No me hizo falta tocar al timbre, el miraba desde la ventana con las persianas bajadas, como hacemos casi siempre... Siempre en penumbra, sin luces. La osera, definitivamente, olía peor que la mía... era normal, un hombrón de unos 120kgs, solitario, sin saber qué es una mujer que no sirva sino para joder. Ahora me venía a la mente lo que dijo una vez el guerrillero más famoso: el Ché... "Por la noche, en la sierra, sin ver nada, encontramos nuestras hamacas por el olor", sonreí de medio lado.
-Sientate-Y apartó de un manotazo un montón de ropa levantando así un olor todavía más penetrante. Me senté en el sofa raído de dos plazas e intenté acostumbrar los ojos a la penumbra. El se perdió por el pasillo meneando su cuerpo grande y pesado. Le oí orinar y segudamente trasteó en la cocina. Miré a mi alrededor y no vi más de lohabitualde lo que se acostumbra a tener en una osera.; otra cosa es la base, todos tenemos una, él, creo, la tenía por Hernani, por los datos que le había escuchado en otras ocasiones. Al poco eclipsó la poca luz que entraba por el quicio de la puerta y me alargó un vaso ancho y una botella de un whisky que no había visto nunca...- ¡¡Zorionak¡¡- y me desdobló de una palmada en la espalda.
Después de trasegarnos la botella y con los ojos brillantes volvió a romper el silencio- Bueno, ¿qué?, ¿me vas a decir algo?
-Abuelo...-carraspeé, no era fácil- Creo que voy a deshacer el petate...
-¿Francia otra vez?- Miró al suelo.-¿Marsella o Auvagne?
-No abuelo... Lo dejo...
-Bien... No sé... En fin, tengo que dejarte, hay cosas que hacer, ya sabes...
-Si, tranquilo... ¿esta noche en el lugar donde las señoritas fuman?
-No te libras de pagar, bobopoya, esa botella valía más que tu.
Me abrazó antes de mirar por la mirilla, sentí un nudo en el pecho.
Al salir del portal el sol me destrozó las pupilas, aproveché para frotarme los ojos... estaban humedos.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados